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63 años del Club de Automovilismo Deportivo de Quilpué

En muy pocos lugares de Chile, el automovilismo se ha arraigado tanto como en la Ciudad de Quilpué, por más de 60 años, la actividad se volvió tradición de cada fin de semana como en ningún otro lugar ha sucedido, por tan largo tiempo.

La responsabilidad de esta costumbre, la tiene el Club de Automovilismo Deportivo de Quilpué, institución que por estos días cumple 63 años de vida. Fundado en 1957 bajo el nombre de “club de Volantes de Quilpué” por Luis Silva Torres, se transformó en el Club responsable de uno de los autódromos más icónicos de Chile.

El autódromo de Villa Olímpica, nació gracias a las gestiones de este Club junto a la Municipalidad y a las donaciones de terrenos privados, nació un trazado de tierra que vio sus primeras competencias. Hoy, modernizado pero de alguna manera inmune al paso del tiempo, el Autódromo de Villa Olímpica se posiciona como una rareza en el paisaje. Sumergido en una zona completamente urbana, ha sido acogido como un ícono y una parte de los corazones de los cuidadanos de Quilpué, un caso único en tiempos donde el automovilismo ha sido desplazado por la comodidad de las personas.

La comunidad repleta el autódromo como en ningún otro lugar de Chile cada vez que hay competencias, gracias a la labor constante y apasionada del CAD Quilpué. Desde los Fórmula 3, pasando por los Fiat 600 y 125, hasta modernos autos de Turismo 2000 y los tradicionales Turismo 4000, componen el gran currículum organizacional de este club.

Desde los años 80, donde su actividad comenzó a crecer en mayor proporción, hasta el día de hoy, cuando se reúnen más de 100 autos en cada competencia, el CAD Quilpué ha sabido marcar en los corazones de los quilpueinos, la importancia de las competencias de automovilismo, celebrando hoy honorables 63 años de existencia, lo que es, sin lugar a dudas, un logro único.

Homenaje a Sergio Neder

Por Rodrigo Velasco Santelices

Rindo homenaje a un grande del automovilismo chileno de antaño que ha fallecido: Sergio Neder (Q.E.P.D.) el triunfador del Gran Premio del Pacífico en 1958. Maratónica carrera desde Santiago hasta Lima, en la que compitieron pilotos de varios países sudamericanos. En su Ford de Turismo Carretera, Neder unió las capitales de Chile y Perú en el tiempo récord de 30 horas 41 mins 55 segs. Una verdadera hazaña!

Después tuvo destacadas actuaciones en muchas competencias tanto en Chile como Perú. En 1968 ganó junto a su hermano Mario el Gran Premio El Mercurio, entre Santiago y Arica. El Ford Falcon de los Neder logró el récord de velocidad ganando la carrera a un promedio de 189,090 KPH.

Otro logro histórico en su última carrera! Despedimos con admiración y cariño a este coloso deportivo. Descansa en paz estimado Sergio!

El Piloto, el culto al heroísmo y la inteligencia

_¿Cómo son y qué hacen estos deportistas que desafían al dios Cronos por puro amor a la competencia, la velocidad y al elemento mecánico?**

 

A simple vista, la práctica de las carreras de autos es un ejercicio sencillo de “ver autos dar vueltas”, resultando en una simple clasificación final. ¿Que nos dice una segunda mirada y qué hay de los pilotos?

 

Desde el inicio de las carreras, los pilotos lentamente se fueron convirtiendo en verdaderos héroes, aclamados por sus proezas y por empujar los límites hasta casi lo imposible. Hay que recordar que hasta los años 60 y bien entrados los 70 las medidas de seguridad, no es que fuesen malas, simplemente muchas veces inexistentes, bólidos incómodos y con cero ergonomía, en resumen; correr en ellos era tarea difícil y muchas veces, suicida.

Llevar un automóvil de carreras hasta su límite técnico, compartiendo una estrecha cinta de asfalto con otros 20 pilotos igual o más audaces que uno, requiere aptitudes especiales y escasas, que sitúa a los pilotos en ese grupo de élite de los grandes deportistas. No se trata de endiosar a nadie, tampoco decir palabras lindas y vacías, tomemos nota:

Para conducir un auto de carreras, hay que tener un radar para saber quién y a qué distancia van tus competidores, adelante y atrás, intentando predecir sus movimientos para no brindarles posibilidades algunas y, tú encontrar las oportunidades de sobrepaso. Debes sintonizar con el motor, que siempre tiene una nota musical especial, si esta nota no la oyes, algo no está bien. Debes sentir el aullido de la caja de cambios y engranar cada marcha con rapidez, pero en la décima de segundo exacta para no romperla. Hay que estar atento a todos los controles e indicadores, a veces hay problemas silenciosos que sólo los revelan los relojes del tablero, de lo contrario podríamos perder todo el esfuerzo de los preparadores, mecánicos y ni que decir, de la propia billetera. También deben dosificar el acelerador, muy poco no te dará la velocidad para ganar y demasiado hará que el auto pierda estabilidad o la trayectoria ideal, también perderás. Se debe sentir, a través de la butaca, los centros de gravedad del auto y entender si sobrevira, subvira o va con un grip perfecto, siempre para buscar la mayor velocidad mirando lejos la próxima curva ideando una estrategia mental. Todo esto disminuyendo la degradación de los neumáticos y cuidando el consumo de combustible. Es imposible no concluir que un buen piloto debe tener mucho cerebro. Sus decisiones deben ser valientes, rápidas, milimétricas y sobre todo, inteligentes.

 

Se va entendiendo que los pilotos han sido y seguirán siendo héroes, porque  lo que hacen, lo hacen a altas velocidades, de cara a su destino, con la hombría de un guerrero y con las debilidades de todo ser humano. Sí, el automovilismo es más humano e inteligente de lo que parece y los pilotos son su máxima expresión.

La magia de Montjuic – Recordando a Zanelli

Escrito por Guillermo Zuñiga

Barcelona es una ciudad fabulosa, se vienen a la mente muchos íconos de la cultura europea al pensar en ella… pero yo soy al revés del mundo, pensé en Barcelona e inmediatamente fijé mi mente en uno de los trazados más místicos de la historia del automovilismo.

Juan Zanelli largando en el circuito de Montjuic

El parque Montjuic, llamado así por el cerro homónimo que lo alberga, es un lugar lleno de cultura e historia, su contenido va desde un hermoso castillo del Siglo XVIII, un majestuoso palacio, jardines, museos, fuentes, todos conectados por un sinuoso camino que recorre el cerro hasta su cima.

 

La misión número 1 era poder hacer el trazado completo del circuito a pie, para apreciar las curvas, su complejidad y ubicarme en las proporciones para entender por qué es uno de los circuitos que más nostalgia trae en el automovilismo, a pesar de que se utilizó muy poco. Después de unos 100 metros, entendí que la importancia del trazado estaba al mismo nivel que el contenido del barrio Montjuic, el circuito no era sólo un trazado, era un hogar con un aire especial. Pensémoslo así, el Gran Premio de Mónaco no sería nada son todo el glamour de la arquitectura, diseño y cultura que lo rodean. En Montjuic se siente eso. Es alucinante imaginar que en esas calles pudo haber un Gran Premio de Fórmula 1.

Entrada al Castillo de Montjuic, desde donde se encaraba la subida al cerro

Sus curvas son amplias, tiene un diseño muy rápido en algunas zonas, curvas que naturalmente para un circuito callejero son bastante peligrosas. Hay combinación de horquillas, peraltes, una interesante recta trasera y la parte superior, que da al Estadio, con curvas muy rápidas y amplias, zona elegida para la largada. La bajada desde el Estadio desemboca en la zona más lenta del circuito, rodeado de maravillosos jardines y curvas que parecen navegar sobre el cerro. Luego de la zona lenta, se llega a la recta trasera, donde el telón de fondo es la Plaza España, una céntrica zona de Barcelona, desde donde se aprecia gran parte de la ciudad debido a la diferencia de altura. La recta finaliza con la subida al cerro en una amplia “S” y luego un muy rápido curvón hacia el Estadio.

Estadio Olimpico de Montjuic, zona de meta

Recorrer el circuito y tener en mente todas esas fotos de la Fórmula 1 de los años setenta, una de las épocas más mortales del automovilismo, fue algo sobrecogedor, pero aún más lo fue recordando que un chileno ganó en ese mismo trazado, un Gran Premio en los años 30. Sí, el poco recordado Juan Zanelli alzó la copa en el primer Gran Premio que se celebró en este trazado. En 1933 a bordo de un Alfa Romeo, Zanelli firmó lo que sería el triunfo más importante de un chileno en toda la historia de nuestro automovilismo, al día de hoy es el equivalente a ganar un Gran Premio de Fórmula 1. También ostenta el título del primero latinoamericano en ganar un Gran Premio válido por el Campeonato Mundial.

Monumento que conmemora a los Campeones del Montjuic y señala la zona de la meta

El llamado Gran Premio de Penya Rhin, fue ganado posteriormente por nombres de la talla de Achille Varzi, Tazio Nuvolari, Giuseppe Farina o Alberto Ascari, todos Campeones Mundiales. ¿Suena importante no? Por eso, esta misión me la tomé con un sentimiento de respeto único, estar en ese lugar fue el equivalente a revivir el éxito de un compatriota y, en parte, sentirlo propio también.

Lamentablemente el Montjuic sufrió la llegada de la Guerra, la actividad fue suspendida y no se volvió a pisar el trazado con los autos más rápidos hasta los años 70, donde se alternó con el Circuito de Jarama. 1975 fue el último año para el Gran Premio, la velocidad de los autos y la precaria seguridad terminaron con un accidente que dejó varios muertos en el público, el Gran Premio fue cancelado a la mitad de su desarrollo y la Fórmula 1 nunca más volvió al místico cerro de Montjuic.

 

Las motos y los prototipos mantuvieron vivo el circuito hasta los años 80. 24 horas de resistencia fue la carrera tradicional en Montjuic hasta 1986.

 

El Circuito ha vuelto a la vida con algunas exhibiciones históricas, pero jamás volverá a sus días de gloria, que hoy viven en nuestra memoria y en esas fotos que congelaron aquellos héroes que enfrentaron el reto del Montjuic.

 

 

Bugatti zurcando la curva de Guardia Urbana

 

Largada del Gran Premio de España de Fórmula 1

 

Cima del Circuito, Sant Jordi
«S» de subida al cerro, Pueblo Español
Palacio de Montjuic en la recta trasera
Zona de Vias
Curva de Rosaleda
Recta de las Fuentes
Curva Font del Gat
Vista hacia la Curva La Pérgola

 

Escrito por Guillermo Zuñiga – Autovelox Magazine

Descubriendo el Museo El Rungue

No hay muchos lugares en Chile donde hayan recuentos del pasado, artefactos vivientes que recolectan nuestra historia y cultura, pero El Rungue, es uno de ellos. Este Museo, ubicado en Maitencillo, logra reunir diversos elementos que lo hacen muy especial; su variedad temática nos lleva a un pasaje muy rico en emociones: nuestra cultura.

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Mecánicos y Preparadores: la carrera que no se ve

Para la mayoría de los fanáticos de las carreras, el automovilismo se desarrolla en la pista con el semáforo en verde y luego finaliza con la acostumbrada bandera a cuadros. La realidad es muy lejana a eso, para un equipo, las carreras duran semanas, incluso después de la prueba misma.

Poner un auto en pista, que esté en sintonía con su piloto, es un arte extremadamente complejo, que muy pocos llegan a entender en su totalidad. Hay un largo periplo antes de poder poner a esas ruidosas máquinas deslizarse sobre el pavimento a altas velocidades, generalmente, por periodos cortos de tiempo.

En una carrera, no sólo es el piloto y su auto, hay un grupo de personas detrás que hacen posible esa explosión de adrenalina. Hay que partir del concepto que un auto de carreras es la versión extrema de lo que conocemos como automóvil, todo debe funcionar sin holguras y a la perfección, el “todavía le queda” o, “todavía aguanta”, no tiene lugar en un auto de carreras.

Buscar cada detalle y que todos los componentes mecánicos logren funcionar a la perfección a alta velocidad, es un verdadero arte que debe ser estudiado y aprendido con una filosofía mucho más allá que la de un trabajo común. Quienes logran dominar ese arte, lo hacen con pasión, dejando atrás una vida normal, y tomando lo que para muchos sería un trabajo-tortura.

En el camino hacia las 3 horas Internacionales de Temuco, el desafío se pone aún más cuesta arriba, los autos no deben romperse durante 3 horas. Sistemas de suspensión, transmisión, frenos, electrónica y motor, deben ser revisados, probados y vueltos a revisar. Fabricar piezas, importar repuestos, reparar, armar, configurar y probar, puede tomar semanas completas de trabajo, y no en un horario “laboral” … el objetivo hay que lograrlo sin importar el costo: el equipo tiene su propia carrera y su propia meta.

Luego de la 7° fecha del Campeonato Histórico, los equipos vuelven a sus garajes, con el resultado de la carrera ya casi en el olvido, y pensando en el día siguiente para desarmar y buscar perfeccionar hasta en el último rincón. Muchas personas piensan que un auto de carreras sólo toma un par de días, y que, al ser una competencia amateur, es prácticamente un hobbie que toma unas horas más de las que se ven en pista: Error.

Con 1 mes por delante, cada día y hora cuenta. Después del chequeo y cambio de repuestos, viene la configuración y solución de pequeños detalles, los que, junto a las pruebas, siempre llegan a concluirse unos minutos antes de emprender el viaje hacia el autódromo. En un garaje de carreras, nada va de acuerdo al cronograma… generalmente no hay cronograma, los autos de carrera son bestias feroces, que no sabes cómo van a reaccionar.

Ya en la pista, probando surgen más detalles, y más elementos para configurar, temperaturas que a veces no parecen normales y las preocupaciones de no romper nada antes de la carrera… a veces un pequeño perno, puede dejar al equipo completo con su trabajo inutilizado. No hay descanso en el circuito, tampoco hay tiempo para contemplar; sólo te das el tiempo de comer cuando el cuerpo te lo pide y vuelves a tu propia competencia de equipo: el auto debe funcionar.

Durante la carrera, uno podría pensar que, con el auto en pista, ya no hay nada que hacer, pero es al revés. Has dejado tanto en esa máquina, que no lo pierdes de vista, preguntándote constantemente si estará todo bien. Hay que estar presente, ante cualquier emergencia cada segundo es vital… con suerte comes y bebes si alguien te trajo algo.

Viene el auto a pits, todo el equipo ayuda, preguntan, se comunican con el piloto, chequean todos juntos, se carga combustible y se larga de nuevo a la pista, sin dejar de mirar el reloj. La misión se está cumpliendo, y aún mejor si el ritmo es bueno para conseguir un lugar en el podio. Sí, un triunfo sería importante, pero no es lo más… la sonrisa del piloto y el espíritu de la competencia, son el trofeo más buscado por todos. Terminar la carrera sin problemas, y con nuevos desafíos por superar, son las recompensas más grandes que se buscan.

El automovilismo no se puede vivir desde dentro sin ese dejo de locura, que no te permite encajar en la normalidad. Debe haber pasión, porque lo importante no es trabajar, si no, cumplir la meta y a la vez, disfrutar de ello junto a tus iguales.

Las 3 Horas Internacionales, dejan en pista el máximo sudor de todos, constituyen el desafío más grande del año para los equipos y pilotos, donde se superan las pruebas más complicadas y lejos de casa.

Yo podría decir que es una carrera mística donde no sólo las máquinas se ponen a prueba, también las habilidades humanas, no tan sólo las duras, sino que también las blandas. Sí, me refiero a que las personas deben “funcionar”, el equipo debe ser un reloj de engranajes. Un auto de carreras no se sustenta en su propia mecánica, se sustenta en la mecánica de relaciones humanas y personas trabajando en conjunto para un fin.

Se podría decir que, hasta esta parte, me he olvidado de los pilotos, pero no, son uno más en el equipo.

Ojo que no todo es alegría, hay decepciones y amarguras, pero son parte de un juego que quieres volver a jugar. La larga y compleja carrera interna que se vive para llegar a una fecha como las 3 Horas Internacionales, es muy difícil de plasmar en un texto, pero que con esta pincelada, algo más se puede entender.

Hockenheim Historic, Jim Clark revival por Ricardo Kobler

Aunque la distancia no supera los 350 kilometros, el viaje se me hace más largo de lo esperado. Hay trabajos en el camino. Y, aunque hay zonas de velocidad libre, – done aunque vayas a 160 klh….por la pista izquierda te pasan como si estuvieras parado – es necesario reducir cada cierto tramo hasta 80klh, respetando -al igual que todos los demás –  las sucesivas zonas de restricción.

Pero el letargo del camino se empieza a pasar en cuanto uno divisa los primeros letreros con el símbolo de un monoplaza y la palabra Hockenheimring!   Te pone alerta, ansioso, excitado! Faltan alrededor de 11   kilómetros solamente!

Ya en el último desvío, miro por el retrovisor y diviso un Peugeot 504 Cabriolet… se acerca rápido. Detrás, un Corvette 1970 amarillo lo sigue de cerca…no hay dudas hacia donde van!

Una vez ya estacionado,  sigo a un grupo de personas que caminan decididamente! Y aunque se introducen por un sendero informal hacia el interior de un pequeño bosque, se nota que saben qué dirección tomar.

Delante de mí camina con cierta dificultad un señor en sus 70s, pelo blanco, un poco más largo de lo convencional, viste una polera piqué celeste, deslavada, con letras blancas…”Grand Prix 1968” alcanzo a leer.

En la manga izquierda destaca en verde y amarillo el emblema de Lotus. Estoy bien acostumbrado a discernir entre la pátina artificial, tan de moda en algunas prendas nuevas de hoy, y la verdadera patina producto del tiempo….y podría asegurar que la polera que lleva es original!!  Podría asegurar que la conservó y la viste hoy, especialmente para la ocasión, 50 años después!  Porque cada uno homenajea a sus ídolos, a los eventos que lo marcaron en su juventud, de diferentes maneras y de  la mejor forma que puede… y hoy acá en Hockenheim se  homenajea a uno de los más grandes pilotos de la historia del automovilismo moderno y se conmemora además, aquel fatídico día de 1968 en que perdiera la vida -acá mismo-  a bordo de aquel Lotus 48 rojo y dorado que terminaría despedazado contra los pinos de un bosque tan similar al que recorro en este momento, que de pensarlo… se me pone la piel de gallina!

Porque la entrada a este autódromo te hace perder la noción del tiempo.

Camino distendidamente por este tranquilo sendero, bajo el sol de Abril que proyecta una luz casi de “diapositiva Kodachrome” exacerbando ese espíritu de los 60 que aún conserva el lugar.  Por el lado derecho,  me acompaña el área de camping  destinada a quienes deciden pernoctar en carpa, al más puro estilo de aquellos tiempos! Escucho casi en otra dimensión el murmullo de los acampantes y los ruidos típicos de esa actividad.

Por la izquierda, un talud, pasto y árboles, esconden insipientes la pista que serpentea  a mi lado. Escucho un motor en franca aceleración…hasta que el reverberar de lo que inconfundiblemente son “varios” carburadores Weber, me indican que el piloto ha quitado por completo su pie del acelerador. Hay una curva cerca…muy cerca!

El altoparlante – entusiasmado- dice algo en alemán que el sonido de los motores no me permite entender, pero me hace recordar donde estoy. Aun no siento esa certeza del presente! Bien podría ser 1968!!!

Pero, lo primero es lo primero…hay una muestra o  exposición dedicada al mismísimo JIM CLARK.

Y casi como un convidado de piedra, su “tótem” vestido con su clásico buzo Firestone de aquel último periodo,  nos mira a todos los que nos acercamos con su inconfundible sonrisa. Esa que te provoca ganas de mirarlo de vuelta y sonreírle también!

Indudablemente es un momento lleno de melancolía… que abruptamente es interrumpido –nuevamente- por el altoparlante que indica que está por ponerse en marcha la serie CAN-AM. No me lo pierdo por nada!!

Estos verdaderos monstruos de principios de los 70s, con más de ocho litros de cilindrada y por sobre 800 HP, son un espectáculo desde que se encienden hasta que se les ve pasar por la recta cercanos a los 400 klmh!!

Entro al box y ahí están…Porsche, Mc Laren, Lola, Chevron etc. Los iconos de aquellos  Sport Prototipo que llegaron a ser verdaderos misiles,  mortales… pero sin duda sobrecogedores!

Tan sobrecogedor como lo es escuchar el sonido de varios de ellos en su fase de calentamiento haciendo fantástico eco, cual galope de una cuadrilla de caballos  dentro del box antes de salir a la pista.

La gente a mi alrededor se tapa los oídos… yo no quiero…

No solo quiero escuchar, quiero sentir cuando el cuerpo entra en resonancia con aquella vibración que se transmite por el aire y te parece que incluso tu corazón palpita al unísono con ese ruido galopante,  y el resto de tus sentidos recogen -a la vez- ese olor dulce del aceite de ricino –de seguro un Castrol R – mezclado con bencina que indudablemente tiene más de 100 octanos y que al quemarse en conjunto, dejan en el aire el más delicioso de los olores…Te abruma! tengo que admitir que sentí en ese momento  reales ganas de llorar! No sé por qué!

Pero lo interesante de este evento es que no solo está reservado para los carrozados, para los Sport. Los monoplaza son grandes protagonistas. En varias de sus categorías, F3, F2 y F1. Y aunque no siempre se les denomino así, ver a los “Junior” –como se les llamaba en los 60- es tan emocionante como ver pasar el Williams Honda  que piloteara Keke Rosberg, o el March-Hesketh de James Hunt.

¿Hace cuánto que no veía las palabras “March” y “Hesketh” juntas en una misma pieza de carrocería!

Y, al ver los monoplaza completamente desvestidos, es imposible no pensar en cómo ha cambiado incluso el color predominante, medular, espinal del auto de formula. Donde hoy, en cualquier GP predomina el negro “carbón fiber”, en estos boxes el aluminio es el “rey” y los remaches son sus súbditos! A su servicio,  alineados en perfecto orden y distancia!  Coludidos,  artesanía e ingeniería con un fin común!

Me pregunto si ¿serán todos estos ingredientes los que lo hacen a uno sentirse tan cómodo en un evento así? ¿Sera que a la mayoría de los que estamos hoy aquí nos pasa lo mismo?

O…será que nos sentimos cómodos porque predominan a nuestro al rededor las canas y el poco pelo? Sera esa la verdadera razón de la sensación de pertenencia?

Porque no hay dudas de que la edad promedio tanto de los mecánicos como la de los pilotos es de sobre los 60 años!

Y aunque los autos lucen tan bien como el día de su debut décadas atrás….por los pilotos ha pasado inexorablemente el tiempo, y sus “restauraciones” no han sido tan exitosas como las de sus compañeros de metal!

Pero como dicen por ahí…”cuando el tiempo pasa tan de prisa… el alma no tiene tiempo de envejecer” y estos eternos pilotos, van a morir con el casco puesto!

Visita a la Feria Technoclassic de Essen

Conociendo la feria de Essen

Por Ricardo Kobler

25 de Marzo de 2018

 

La feria Technoclassic de Essen, es un Retromobile al estilo Alemán!

Acá la cosa es distinta! Acá la cerveza, las salchichas y el chancho  son tanto o más importantes que los autos y las piezas!

Y aunque mi primera visita a esta feria fue antes del boom de la Internet, debo decir que no ha mermado en nada. Al contrario. Es más grande y más interesante que nunca!

Y si mis colegas auto-arqueólogos coinciden conmigo en que nos gusta ver en vivo, tocar y hasta oler las piezas que andamos buscando para rescatar algún auto, entonces estoy en lo cierto!

E Bay no reemplazara nunca a una feria como la de Essen!

Ya en el hotel, al desayuno  –y aunque este hotel no está para nada asociado al evento y ni siquiera se encuentra en las cercanías-  es posible notar un cierto ambiente tuerca.  Mientras los Papás desayunan con sus hijos preadolescentes, las Mamás brillan por su ausencia!

Los únicos que se ven acompañados por sus mujeres son los hombres mayores. Ellas los miran con esa cara que inconfundiblemente dice “ te tengo que acompañar por si te da un infarto cuando encuentres esa pieza que buscas hace años y que no paras de hablar de ella!”

Ellos,  nerviosos, investidos en su más preciadas chaquetas “vintage”…Mercedes, Castrol, Jaguar, Bosch, Porsche  -se lee en grandes letras bordadas-   Esperan ansiosos que ellas terminen de desayunar!

Pero antes de intentar entrar hay que luchar por estacionamiento!

Y aunque es temprano quedo literalmente a un kilómetro de la entrada más próxima, y en un tercer subterráneo!

Desde que compro la entrada hasta que alcanzo la puerta de la exposición me toma unos buenos 20 minutos. Tiempo más que suficiente para mirar a la gente que se aglomera a mí alrededor.

Se escucha una decena de idiomas distintos! Por su puesto un par de argentinos! con sendas chaquetas del museo Fangio.

Veo que soy uno más de los cientos que entran con una mochila literalmente vacía!! Sabemos lo que va a pesar esa mochila a la salida!!

El espacio es completamente diferente al de Paris, la sensación es otra! El techo es bajo respecto de su tamaño, y eso hace que se sienta mucho más abarrotado. Acá,  más que una o dos grandes salas, son varias de tamaño menor interconectadas. Hay que organizarse bien para no perderse de nada!

Sí, porque esta vez la tarea es comprar!

No doy un par de pasos y ya tengo que parar! Un stand magnifico con varios Bentley 3 litros de los años 30, un Vanden Plas 4,5 Le Mans y un Rolls que muestra orgulloso los premios que acaba de recibir como uno de los mejores autos de la feria. Es un Town Car de los 20 con una carrocería Chauffeur abierta/cerrada y ventanas oval, que es realmente espectacular! El vendedor viste a la usanza…y te atiende con “tongo”! Y me refiero a su sombrero!

El recorrido me lleva a la sala donde se encuentran los stand oficiales de las marcas, Volkswagen, Porsche, Audi…y ahí me quedo “pegado” mirando detalle tras detalle de una de las recreaciones del Autounion Tipo D que la marca encargo fabricar a una firma inglesa  –que ironía!-  a partir de algunas piezas originales  rescatadas por ahí y por allá!

 

No puedo evitar recordar que se comentaba por allá por el año 2000 que incluso en el sur de Chile se encontraría un motor de un Autounion de este tipo que fuera “contrabandeado” hasta nuestro país por algún oficial alemán huyendo en la inmediata posguerra.

El auto es fantástico! Más allá de ser autentico 100% o no, acá lo interesante es ver en detalle la tecnología y el ingenio mecánico que se usó en aquel tiempo. Y ni hablar de la manufactura inglesa! Que terminaciones!!

Algo similar ocurre en el stand de Mercedes, donde la contraposición entre el auto de Grand Prix de 1939 que condujera nada menos que Ruddy Caracciola y los conducidos por Lewis  Hamilton en las últimas temporadas de F1 te ponen a pensar! Qué manera de avanzar en ciertos aspectos, y que manera de no hacerlo en otros! Llama la atención!

Pero… como no solo de autos vive el hombre…me paro en seco en un stand donde se exhiben cronógrafos y relojes clásicos. Saltan a la vista un par de fabulosos Heuer Monte Carlo del 58 y un Super Autavia más o menos de la misma época! Ambos en sus bases originales para ser atornillados en el tablero de cualquier racer de los 50 y 60. Pongo cara de comprador y pido que me los muestren! Solo para experimentar su peso en la mano y sentir el “click” del pulsador al apretarlo!

Caros! Muy caros! En otra vida será!

Hay que acercarse a los stands de los italianos, donde es posible que encuentre algo de lo que busco. Si uno sabe que otros autos italianos de la época compartían elementos eléctricos y de otros tipos con Ferrari, entonces le puede a uno ir mejor! Porque la recomendación es no pronunciar la palabra (Ferrari)…porque ahí  los precios se dispara hasta las nubes!

 Lento pero seguro, se van  encontrando y   los voy comprando!

Los neblineros originales Marchal que van instalados detrás de la máscara, el espejo exterior original, dos pequeños refractantes traseros, rosetas cromadas originales de dos piezas para las manillas alza vidrios etc. etc.

Ya al momento de entrar, me prometí no comprar nada personal….pero en el templo de la nostalgia….es muy difícil no sucumbir a la tentación!

Y no pasó mucho rato hasta que me encontré frente a frente con mi propia historia!

Uno de mis juguetes  de niño preferidos!

Un  Porsche 917  “Martini” de Schuco, exactamente igual al que mi abuela me trajo en 1971 de regalo desde Alemania. Se le abren sus puertas de alas de gaviota, se mete dentro el dedo índice de tu mano hasta un pequeño pedal de acelerador en el piso y al apretarlo….ruge cual 12 cilindros Bóxer!

No pude dejarlo ahí!!                                                                                    Lo compre!

Desarmarlo y por ende destruirlo,  me penó por 47 años!

Ya “con la mente más tranquila” me dedico a disfrutar de todos esos autos emblemáticos que a lo lago de los años uno ha visto en revistas, reportajes gráficos, miniaturas etc. y que hoy, ferias como esta hacen posible que uno los disfrute en vivo y en directo!

…Un Porsche Carrera 6, un Audi Trans Am con míticos monbres sobre la puerta..Hans Stuck, Walter Rohrl, Hurley Heywood!

O por qué no,  un Cisitalia que compitió en las auténticas Mille Miglia y que según su número en la puerta, su hora de largada fue a las 4:46. O un Howmet  TX, un sport prototipo experimental impulsado por una turbina Allison de helicóptero, que corrió no solo en las 24 horas de Daytona en 1968, sino que además lo hizo en Le mans! Una verdadera obra de arte! Desde la ingeniería hasta la pintura y la gráfica exudan los años 60!

Al recorrer las distintas ferias europeas, uno se da cuenta de que cada una de ellas ha ido buscando su nicho y su especialidad. Consciente o inconscientemente los expositores se han ido especializando y ubicando en distintas ferias a lo largo del año. Son pocos los que se repiten,  lo que  incentiva  al visitante  a no querer perderse de ninguna y a asistir a todas las que le sea posible!

Son gasolina 100/130 para el alma! Hay que repostar seguido!!

Nuestra visita a la reconocida fabrica de transmisiones MMF

Lunes 5 de Marzo 2018
Buenos Aires

En un día de verano y con un acogedor calor de Buenos Aires, visítanos la afamada MMF, Metalúrgica Ricardo Fernández, quienes por muchos años han sido proveedores de cajas de transmisión de carrera, autoblocantes y partes de transmisión a las más importantes categorías del automovilismo deportivo argentino y sudamericano. La cuidad nos recibió con un verde telón de árboles y un particular orden poco común, haciendo que la experiencia sea aún más completa.

Ricardo Fernandez y la caja secuencial de 6 marchas desarrollada y fabricada íntegramente por MMF.

Para hablar de su importancia, una muestra de la gran capacidad de MMF, es la exclusividad del uso de cajas de cambio íntegramente fabricadas para el Turismo Nacional, una de las categorías más importantes de Argentina, relación que se ha extendido por dos años.

Nos recibe Ricardo, como siempre, con una gran sonrisa: “llegaron los chilenos!” dice entre risas. Por muchos años nos ha provisto de cajas, piñones y autoblocantes para nuestros FIAT 128 de la categoría histórica del CASV, además de engranajes especiales para cajas de cambio, Volvo y Mercedes.

Esta vez lo visitamos porque le encargaremos un desarrollo para las cajas originales de los Fiat 600 ABARTH, categoría Copa 1.000 del Campeonato Histórico de Velocidad FOUR B. El reglamento de esta categoría permite arrimar la 3ra y 4ta marcha, esto, porque las relaciones originales son muy largas, haciendo que, en las marchas altas al subir de cambio, el motor salga de su rango óptimo de RPM. El desafío, es que nuestra petición sea bien recibida.

¡ Fama! Lo convencimos, ya que no es fácil que acepten trabajos sobre cajas tan antiguas. Finalmente nos fabricarán tres juegos de piñones completos, lo que nos permitirá probar con dos autos en la 2da fecha del Campeonato y dejar una contra muestra para eventuales correcciones y/o mejoras.

Estamos contentos, ahora a la Cabrería por una Quilmes y un buen bife.

El próximo 24 de marzo, será la fecha clave para esta solución técnica que podría mejorar el rendimiento de los Fiat en la Copa 1000. Podrán ser parte de este desafío acompañándonos en la primera fecha del Campeonato Histórico de Velocidad FOUR B 2018, Gran Premio Chevrolet Camaro By Coseche, en el autódromo de Codegua. ¡los esperamos!

Visita al Salón Retromobile en París

Fotos y texto por Ricardo Kobler

Aunque prevalece el mal tiempo en Europa, y nieva copiosamente, el estado de las carreteras y por sobre todo la prudencia y el respeto entre los conductores, me permiten mantener un promedio de velocidad por sobre los 100 kph, lo que se traduce en un viaje en auto de alrededor de 7 horas y media para recorrer los 738 Klms. que separan mi punto de origen en Gotzis Austria con  la ciudad de Paris, más específicamente el Porte de Versailles, donde se realiza este año Retromobile,  la ya famosa feria francesa del automóvil clásico.

Mientras espero la hora de apertura, ya formando una fila, me doy cuenta que  la cantidad de visitantes cada jornada es tan elevada como lo sería la de un recital de algún famoso artista de moda!

Faltando 15 minutos para el momento en que se abran las puertas, la aglomeración de público es tal, ya casi es molesta, que  los organizadores se saltan el protocolo y quitan entre varios, casi en un solo movimiento todas  las barreras que nos separaban hace un instante de las puertas del centro de eventos. Fue como sacar el tapón de la tina!!

No obstante llama la atención el respeto y el cuidado entre la gente al avanzar, no hay empujones ni urgencia desmedida.

Una vez dentro, el espacio se abre en dimensiones enormes!

Los colores lo llenan de acción y movimiento!

Me recibe de lleno el stand de “Bosch Classic Service” con una espectacular Pick Up Volkwagen de fin de los cincuenta en colores amarillo y rojo, con un toldo que luce la inconfundible bujía de la marca!

Los pasillos son interminables y hay que organizarse en una suerte de “operación peineta” para no dejar de ver ningún stand!

Aunque Retromobile tiene la fama de ser la feria más cara (para comprar), eso hace que en consecuencia, se presenten los exponentes más finos y especiales del mundo de los clásicos!

Tanto los coleccionistas/revendedores de piezas y partes exóticas como los más prestigiados “dealers” de clásicos de alta gama quieren estar aquí!

No hay muchos otros lugares donde le sea a uno posible no solo ver  sino que  comprar  por ejemplo,  mascotas de radiador tan especiales como las Lalique de cristal de los años 20/30.

Lo mismo sucede con los autos!

Ver en calidad de “venta” 15 Ferrari Short Wheel Base en un solo recinto, O poder elegir entre 4 Mercedes 300SL Gullwing de los colores más llamativos de la paleta original! …..es algo que solo  Retromobile hace posible!

Me acerco al sector donde exponen los artesanos, y llega a sobrecoger la maestría con la que, por ejemplo, una pequeña empresa francesa reproduce los “panales” de radiador más extraños, especiales y escasos de los 10 primeros años del siglo veinte. Un par de metros más allá una empresa inglesa repara y reproduce llantas de radios y sujeción central con aro de aluminio!       Con  ese nivel de terminación que solo los ingleses saben mostrar. En el suelo, una llanta especialísima,  de doble rueda, dos neumáticos angostos siameses, fabricada especialmente para el museo Audi para ser montada en la última restauración de un Autounion tipo D de competición de los años treinta para “trepadas de montaña”!

En el sector destinado a los miniaturistas,  artesanos capaces de reproducir cualquier modelo de auto en miniatura, a un nivel de perfección difícilmente comprensible, es posible encontrar los modelos más exóticos,  únicos,  o que simplemente el auto real ya no existe, y llevarse algunos  hasta el living de tu casa, por….unos cuantos miles de Euros!!!

Me llama la atención la cantidad de gente que sube por las escaleras mecánicas a un segundo piso que muestra un gran cartel “restaurant”!

Al subir la escalera me doy cuenta de lo mucho que he caminado ya desde mi llegada!

Me siento como si me fuera a desarmar a partir de las caderas!

Una vez arriba me doy cuenta de que no solo alberga un enorme autoservicio de comidas,  sino que además el espacio duplica la misma extensión del piso inferior! Acá arriba se encuentran todos los clubes de las distintas marcas de autos!

Están desde Peugeot hasta Facel Vega, pasando por Delage, Gordini, Alpine, y tantos otros míticos nombres franceses! Cada uno con un exquisito exponente de la marca en exhibición!

Aunque en mi opinión, la guinda de la torta está representada en Retromobile por la gran cantidad de autos de carrera históricos. Desde monopostos de pre y post guerra, hasta sport prototipos de distintas épocas,  muchos de ellos vencedores en Le Mans, en Spa, o los mil kilómetros  de Nurburgring! Un verdadero festín a la vista!

Es tal el énfasis en los autos de carrera históricos que la propia organización de las 24 horas de Le Mans, participa con un stand, y cada año cambia el periodo que representa a través de uno o dos autos en exposición e incluso una o dos modelos vestidas ad hoc con el  periodo!!

En resumen una experiencia que vale la pena!

Un evento imperdible para el que le guste ver lo mejor de lo mejor de lo mejor en autos clásicos y el mundo que gira a su alrededor!!